|
Se cree que la alpargata tuvo su origen en la sandalia
egipcia, en la que luego se inspiraron los romanos para elaborar un
tipo de pantufla cubierta y proteger el pie del sol y el
calor. Fue introducida luego
a España y llevada a la zona del Río de la Plata por los inmigrantes
del pueblo Vasco, en la primera etapa inmigratoria entre 1835 y 1853, siendo adoptado por los
trabajadores rurales en sustitución de la bota de potro. A diferencia de
otras vestimentas, la humilde alpargata se convirtió en una prenda
infaltable para ambos sexos pero, sobre todo, la compañera inseparable de la
típica bombacha de campo.
La alpargata tradicional se fabrica empleando una
lona fuerte, con suela de cuerda de yute o cáñamo. Es muy liviana y de buen
agarre al suelo. Es un calzado muy cómodo y fresco que deja respirar el pie.
En España se la conoce también como esparteña, haciendo alusión a la suela
de esparto o bien conocida en nuestro país como yute, que se confecciona de
la obtención de fibras de diversas plantas silvestres del grupo de las
gramíneas. En otras partes también se la conoce como espadrille.
Hoy en día, la tecnología aporta un sin fin de posibilidades en la
fabricación, las suelas de yute vienen inyectadas con una fina capa de goma
que las aísla de la humedad. También se confeccionan en cuero, telas, lonas,
con base de goma y demás materiales. |